Sí, Mi amada hija, soy Yo. Tú y Yo vamos a trabajar lado a lado preparando al mundo para los tiempos que encara la humanidad conforme la tierra se enfrenta a la última purificación.
Es importante que esta purificación tenga lugar porque sin ella no habrá vida eterna para Mis hijos. Mis hijos enfrentarán dificultades, especialmente Mis seguidores, ya que esto es parte de la batalla que debe lucharse para ganar almas.
Relájate. Deja que tu corazón sienta Mi amor, hija Mía. Acéptalo como un don Mío. Puedes estar sorprendida, pero Yo soy tu familia. Tú estás en casa Conmigo en Mi Reino. Ahora tienes un trabajo que hacer. Toma Mi mano y Yo tomaré tu mente para guiarte a traer a Mis hijos de regreso a Mi Sagrado Corazón. Descansa ahora Mi niña.
Tu amado Cristo Jesús
Tu amado Salvador