Mi muy querida bienamada hija, la Santísima Trinidad se une a ti, como una unidad, para impulsar la Verdad Divina a cada alma en el mundo como asunto de urgencia.
Tú, hija Mía, ahora sientes el dolor y el sufrimiento en tu corazón en unión Conmigo por la humanidad. Su Fe perdida te trae una profunda tristeza y una sensación de temor por su futuro.
Mis bienamados leales y devotos seguidores están ahora, en este momento, uniéndose alrededor del mundo a través del vínculo del poderoso amor divino para luchar por salvar almas de la condenación.
Estos, Mis hijos de la luz, vienen de todas las naciones. Se reconocerán uno a otro instantáneamente, independientemente de su raza, color o credo. Los estoy guiando para que este ejército de amor ayude a fortalecer la Fe de la humanidad en este momento de la historia.
Nunca antes he hecho Mi presencia tan evidente dentro de los corazones de los creyentes. Ellos sienten el sufrimiento que padezco, conforme soy testigo de la maldad que desgarra el corazón que emana del hombre, aún entre aquellos que ustedes considerarían ser amables y atentos. El amor a sí mismos está destruyendo a Mis hijos.
El egoísmo y la falta de consideración por aquellos a su alrededor y por los vulnerables dejan una mancha de vergüenza que es difícil de borrar. La crueldad que el hombre muestra a su prójimo, todo con un motivo en mente - la autosatisfacción, ha alcanzado un nivel sin precedentes. La obsesión con sus propias necesidades es un pecado ante los ojos de Mi Padre Eterno.
Tantas excusas falsas, hechas en nombre de la autoestima, son completamente inaceptables y en contra de Mis Enseñanzas. Ámense los unos a los otros. Traten a los otros como esperan ser tratados ustedes mismos. Piensen en las necesidades de los demás antes que en las propias. Defiendan los derechos humanos de sus hermanos y hermanas, cuando enfrentan la injusticia de otros. Nunca jamás justifiquen el castigar a una persona a fin de obtener ventajas materiales. Muestren amor y compasión aún por sus enemigos. Esta no es una tarea fácil, debido a las inseguridades materiales que Mis hijos sienten. Los síntomas de la obsesión egoísta por las riquezas, la belleza y el tan llamado éxito que mucha gente cree que son atributos naturales de la condición humana, causan terrible confusión.
La idea en donde a la gente se le hace un lavado de cerebro para poner sus propias necesidades primero en nombre de la autoestima, ha sido implantada en la psique humana durante mucho tiempo, pero esta filosofía ha sido reforzada por los poderes de la comunicación moderna. Cuando Mis hijos oyen estos mensajes casi a diario a través de la televisión, los medios de comunicación, el cine, la música y el Internet, ellos aceptan estos mensajes como siendo importantes.
A pesar de la falsa promesa que estas creencias representan, que son atractivas en cuanto que ofrecen una autosatisfacción que es difícil de rechazar, Mis hijos aceptan la mentira. La mentira que ha sido plantada por el engañador - Satanás.
La intranquilidad que sienten poco después, habiendo tomado ventaja de alguien más, es difícil de comprender para ellos. Ellos, Mis hijos, habiendo ganado el codiciado premio, no son felices. Entonces buscan más y más de lo mismo, tan insaciable es su apetito. Pero es inútil. Ellos no pueden satisfacerse plenamente. Están desprovistos de verdadera alegría, de una alegría natural y no comprenden el vacío que sienten por dentro.
Cuando ustedes se ponen primero antes que los demás, eso es egoísta. Cuando toman ventaja injusta sobre aquellos que son más débiles y más vulnerables que ustedes, eso es pecaminoso. Cuando dañan la habilidad de esa persona para vivir con dignidad y luego la desproveen del derecho de alimentar a su familia adecuadamente, eso me ofende profundamente. Sufro con estas almas. Háganle daño a su prójimo y me lo hacen a Mí. Cuando hieren a su prójimo por medio de palabras de despecho, ustedes son culpables de infligir dolor en Mi Corazón.
Cuando el hombre castiga a otro a través de la violencia, Yo padezco el dolor de Mi Pasión en la cruz. Lo revivo. Yo siento su dolor conforme infligen daño corporal en ellos. Cuando ustedes son unos asesinos, son culpables de la indignidad final de clavarme en la cruz.
Hijos, sepan esto. El pecado los llevará al Infierno. Esto es aterrador para aquellos creyentes que me ven como un juez misericordioso. Mi promesa de misericordia ilimitada, que les daré a todos y cada uno de ustedes que se arrepienta, todavía está garantizada. Pero ¿cómo puedo salvar a aquellos que no verán el error en sus confusas vidas?
Predicar la verdad de Mis enseñanzas es importante. Es debido al atractivo de tantas distracciones que abundan, que muchos de Mis hijos encontrarán extremadamente difícil reconocer la palabra de Dios. Muchos no tendrán conocimiento de las enseñanzas de Dios a través de los profetas o a través de las Sagradas Escrituras. Muchos simplemente no quieren saber. Para otros, ellos se rehusarán a escuchar aún si la palabra es difundida a través de Mis profetas y videntes de hoy en día con señales claras para que todos vean. Es por esto que dependerá de los creyentes el rezar por otros. Oraciones especiales se necesitan ahora. Al rezar la Divina Misericordia, la poderosa oración dada a Mi amada Hermana Faustina, muchas conversiones tendrán lugar.
Cuando esto suceda, solicito que todos Mis hijos se reúnan en grupos de oración para continuar rezando por y dar orientación a estos hijos pródigos Míos - sus hermanos y hermanas.
En Mi nombre y en el de la Santísima Trinidad, insto a Mis bienamados hijos a unir fuerzas en unión con Mi Corazón y a ayudarme a salvar las almas de ellos. Los amo a todos ellos tanto que lloro tristes y amargas lágrimas de terror por ellos. No quiero perderlos.
Ayúdenme, Mis seguidores en la luz, a reunir estas almas perdidas con Mi familia para que ellos también experimenten el verdadero Paraíso por el que se esfuerzan tan desesperadamente.
Tiendan su mano a la de ellos. Háblenles. Escúchenlos. Muéstrenles compasión aún cuando se las echen en cara con desprecio. Muestren paciencia. Por encima de todo háganlos sentir Mi amor por ellos por medio de ustedes.
Ellos encontrarán difícil rechazarlos entonces, aún si se mofan de ustedes. A través de las oraciones ustedes pueden, y podrán, salvar sus almas.
Los saludo, Mis preciosos seguidores. Ustedes traen lágrimas a Mis ojos con el amor y la devoción que muestran a Mí, a Mi Bendita Madre, Reina de los Cielos y a la Santísima Trinidad.
Nosotros, y todos los ángeles y santos en el Cielo nos regocijamos por su respuesta a este llamado ahora. Entonces, vayan a hacer su trabajo en Nombre de Mi Padre Eterno. Traigan de vuelta a Mi rebaño.
Su leal Salvador,
Jesucristo