Mi Segunda Venida no se puede evitar, ni puede ser detenida

miércoles, 7 de marzo de 2012 at 20:30

Mi muy querida bienamada hija, te protegeré con las Gracias especiales necesarias para darte fortaleza para que le hagas frente a las fuerzas del mal, que están en marcha para detener esta Santa Misión. 

Es importante comprender que la opinión humana no es importante. Todo lo que importa es Mi Santísima Palabra. Mi Palabra es la Verdad. Yo soy la Verdad. Cualquiera que te diga que estos Mensajes no están de conformidad con Mis Enseñanzas, es un mentiroso. 

Ellos no me conocen. Ellos pueden pensar que me conocen, pero solo pueden conocerme si permanecen humildes de corazón. Aquellos cuya opinión contradiga Mi Palabra, son culpables del pecado del orgullo. El orgullo hace ciegos, incluso a Mis siervos consagrados, a la Verdad de Mi Santa Palabra. Mis Promesas a la Humanidad de venir otra vez en Gloria para juzgar a los vivos y a los muertos, tienen que suceder. 

Esta, Mi Segunda Venida, no se puede evitar, ni puede ser detenida. Mis advertencias a la Humanidad, dadas a ellos porque amo a cada alma, son importantes. Debo preparar a todos los hijos de Dios adecuadamente para este tan Glorioso Acontecimiento. Muchos intentarán obstaculizarte. Muchos tratarán de socavar Mi Santa Palabra y muchos tratarán de dañarte, con el fin de evitar que Mi Santa Palabra sea escuchada. Todos estos intentos serán inútiles. 

Solo Yo, Jesucristo, tengo el poder de proveer la Salvación Eterna a la Humanidad entera. Solo Yo tengo el Poder para preparar las almas de toda la Humanidad para su herencia en el Paraíso. Nadie, ni incluso Satanás el rey de las tinieblas ni sus secuaces, pueden detener que esto acontezca. Siempre recuerden esto. Protegeré a todos aquellos que acaten/obedezcan Mi Santa Palabra. 

Ustedes pueden estar atemorizados por los acontecimientos mundiales, ya que las fuerzas de las tinieblas envuelven sus países. Los acontecimientos les angustiarán, pero nunca deben temer, porque Yo les traeré Conmigo a Mi Nuevo Reino en la Tierra. Todo lo que pido es que confíen en Mí. Déjenme guiarles. 

Permítanme mostrarles la manera para purificar sus almas a través de la Cruzada de Oraciones que les doy. Luego déjenme todo a Mí. Recuerden que Mi amor por todos ustedes es tan fuerte, que ningún hombre jamás puede diluir este Puro Amor y Compasión, que tengo por cada uno de los hijos de Dios, en Mi Sagrado Corazón. 

Su amado Jesús, 
Redentor de la Humanidad