Mi muy querida bienamada hija, cuando un niño de padres amorosos siente amor, él o ella se criarán con una gran sensación de bienestar y familiaridad.
El amor que siente un niño afortunado por tener padres cariñosos nace de un sentido de confianza profundamente arraigado. Esta confianza es absoluta. Lo mismo sucede con toda alma viviente que me ama incondicionalmente. Mi Amor por ellos es inquebrantable. La confianza es la clave para el amor verdadero. Cada hijo Mío es amado, aunque su amor por Mí no siempre esté presente.
Ámenme y sentirán paz. Ámenme y amarán a todos los que son hijos de Dios. Este amor es algo natural. Sin él no pueden estar completos.
Si Yo estoy en ustedes, verán el mundo como Yo lo veo en todo su esplendor, así como también en sus imperfecciones. Ustedes reconocerán los obstáculos que enfrenta la humanidad y sentirán desdicha cuando presencien el odio en cualquier forma, porque el odio es lo contrario del amor.
Pidan, pidan, pidan que el amor hacia Dios permanezca vivo en el mundo, ya que sin él ustedes se sentirán desolados y aislados.
Ámenme como Yo amo a todos los hijos de Dios y derramaré grandes Gracias sobre ustedes y vencerán al mal en todas sus formas.
Su amado Jesús