Tú, mi fuerte hija de Dios, eres muy especial. Siempre trabajaré contigo pues has visto los dos lados de la vida aquí en la tierra. Tú, mi niña, tienes que comprender de qué trata el trabajo de Dios. Te bendigo mi amada y te agradezco.
Sí, Mi amada hija, soy Yo. Tú y Yo vamos a trabajar lado a lado preparando al mundo para los tiempos que encara la humanidad conforme la tierra se enfrenta a la última purificación. Es importante que esta purificación tenga lugar porque sin ella no...
He aquí que el tiempo está cerca para que le digas al mundo que la justicia caerá sobre todos aquellos que me rechazan. Mi misericordia no conoce límites para todos los que siguen la verdad de Mi sufrimiento en la Cruz.